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Quien perdona a la ligera, vuelve a cometer los mismos errores.

Antes perdonaba por filosofía de liberación, ahora me tomo mi tiempo por filosofía de aprendizaje.

Quien perdona a la ligera, vuelve a cometer los mismos errores, vuelve a atinar con la misma clase de personas por qué no dio tiempo al aprendizaje que deja el dolor.

Quizás ahora sufra más, quizás ahora soy un alma esclavizada menos libre que lo que antes fui, mas en el proceso estoy aprendiendo a identificar a ciertas clases de folklóricos personajes y algunos disfrazados en la timidez o con su blanco vestidura de ser humano necesitado de ayuda.

Ahora voy distinguiendo de forma más fácil, los trepadores, los manipuladores, los que buscan ayuda fácil y sobre todo a la peor parte, aquellos que nunca aprendieron a decir gracias.

Tomarme mi tiempo para el perdón no es estar amargada, es solo ser prevenida, es ser más inteligente en saber a quién dejo ser parte de mi vida.

Nunca fue cierto y nunca lo será, dar sin esperar nada a cambio, la amistad, las relaciones de parejas, la familia incluye un compromiso que siempre deberá ser mutuo o en términos vulgares de doble vía.

Ser interesado en lo que mereces no te convierte en un ser egoísta, solo consciente de tus necesidades, de lo que como ser humano entregas y de lo que debes esperar o necesitas recibir.

Nada hay de malo en pedir que los demás sean recíprocos como tú, todos lo hacen aunque algunos son lo suficientemente hipócritas para negarlo…o quizás solo les falta un poco de amor propio.

Escrito por Verónica Galla

Del libro Reflexiones

17 Sep 2018

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